Lo hice porque lo necesitaba yo mismo.
Antes de escribir una sola línea de esta app, fui vendedor de coches. Compraba coches, pagaba reparaciones y traslados, negociaba con los compradores y, a final de mes, seguía sin saber exactamente cuánto me había dejado cada coche.
El dinero no se perdía en grandes errores, sino en pequeños: un ticket de taller olvidado en la guantera, un traslado que nadie anotó, una señal que solo estaba en un chat. Las hojas de cálculo no lo arreglaban, porque nadie rellena una hoja de cálculo al lado del coche.
Así que hice la herramienta que quería para mi propio negocio: una ficha por coche, cada gasto asociado a ella y un beneficio en el que poder confiar. Voice to Work sale de lo mismo: la forma más rápida de anotar algo junto al coche es decirlo.
Sigo leyendo cada correo que llega a hello@cardealertracker.app. Si algo de la app le frena, escríbame. Así se ha construido casi todo lo que tiene.



